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“El destino no tiene la culpa”: Malas prácticas inmobiliarias han dañado a la Riviera Maya

Playa del Carmen, Quintana Roo.— La necesidad de fortalecer la responsabilidad de quienes participan en el mercado inmobiliario de la Riviera Maya fue uno de los principales planteamientos realizados por la empresaria Marta Marcilla, durante una entrevista concedida a Reportero Ambulante previo a su conferencia “La Jugada Maestra”, realizada en el Teatro de Playa del Carmen con motivo del Día Internacional de la Juventud.

Desde su experiencia en el sector, Marcilla cuestionó las prácticas de algunos actores que se presentan como desarrolladores inmobiliarios y que, mediante esquemas de preventa, pueden comenzar proyectos sin contar con suficiente respaldo financiero.

El señalamiento adquiere relevancia en un contexto donde Playa del Carmen, Cancún y Tulum han experimentado un acelerado crecimiento inmobiliario y turístico, acompañado también por controversias relacionadas con desarrollos inconclusos, compradores afectados y cuestionamientos a la comercialización de proyectos.

“Un desarrollador inmobiliario no es alguien que compra un terreno y sin dinero levanta con la preventa”

Marcilla fue contundente al establecer una diferencia entre comercializar propiedades y asumir realmente la responsabilidad de desarrollar un proyecto.

A su consideración, un desarrollador inmobiliario debe tener la capacidad financiera para responder por el proyecto y, sobre todo, entender que detrás de cada operación existen personas que han destinado durante años sus ahorros para adquirir una propiedad.

La empresaria consideró que el hecho de que determinadas prácticas puedan estar permitidas por la legislación no elimina necesariamente la responsabilidad ética de quienes participan en ellas.

En ese sentido, planteó la necesidad de revisar y fortalecer la legislación, así como de que las autoridades competentes establezcan mayores controles para evitar que compradores e inversionistas queden expuestos.

“Mientras esté permitido es muy fácil no hacerse cargo de algo”, sostuvo durante la entrevista.

El problema no sería el destino, sino cómo se desarrolla

Ante los cuestionamientos sobre la reputación que ha adquirido el mercado inmobiliario de la Riviera Maya, particularmente en destinos como Tulum, Marcilla rechazó responsabilizar al territorio por las prácticas de determinados actores.

Su diagnóstico apunta a que el deterioro de la confianza puede estar relacionado con personas y empresas que llegaron al mercado atraídas por el crecimiento inmobiliario y turístico, pero que no necesariamente asumieron una responsabilidad proporcional frente a compradores, inversionistas y al propio destino.

También cuestionó a quienes dentro del sector inmobiliario priorizaron la obtención de comisiones por encima de la calidad de la asesoría y las necesidades de los compradores.

Para Marcilla, esta situación termina afectando a una profesión que considera legítima y capaz de transformar la vida patrimonial de las personas.

Playa del Carmen: crecimiento sí, pero con mayor conciencia

Pese a sus críticas al sector, la empresaria aseguró mantener una perspectiva positiva sobre el futuro de Playa del Carmen.

Marcilla, quien define al destino como su “lugar en el mundo”, consideró que la ciudad mantiene condiciones favorables para continuar creciendo empresarial y turísticamente.

También descartó que el sargazo, por sí mismo, represente una amenaza definitiva para el destino, al considerar que se trata de un fenómeno natural que ha impactado diferentes puntos del Caribe.

Sin embargo, su visión sobre el futuro de Playa del Carmen no se limita al crecimiento económico.

Consideró que las nuevas generaciones tienen una responsabilidad directa en la construcción de una ciudad más limpia, cívica y consciente, especialmente ante el crecimiento que ha experimentado el destino.

Emprender no es solamente tener una buena idea

El cuestionamiento al sector inmobiliario formó parte de una conversación más amplia sobre emprendimiento, movilidad social y oportunidades para los jóvenes.

Marcilla recordó que comenzó a emprender a los 25 años y que tuvo que enfrentar prejuicios relacionados con su edad cuando buscaba inversionistas.

Desde su perspectiva, las nuevas generaciones tienen hoy una ventaja importante debido a su dominio de la tecnología y a la facilidad con la que pueden acceder a información y herramientas de formación.

Pero advirtió que esto no elimina uno de los principales desafíos del emprendimiento: la disciplina para sostener un proyecto cuando todavía no existen resultados inmediatos.

La empresaria cuestionó la idea de que emprender implique obtener rápidamente riqueza y cambiar de nivel de vida en cuanto comienzan a generarse ingresos.

Su recomendación es mantener la disciplina financiera, reinvertir, capacitarse y aprender constantemente antes de asumir que un negocio ya está consolidado.

La tecnología no sustituye el criterio

Marcilla también llamó a los jóvenes a aprovechar herramientas digitales, contenidos educativos y plataformas disponibles gratuitamente para adquirir conocimientos empresariales.

Sin embargo, hizo una advertencia en torno al uso de la inteligencia artificial.

Recomendó no delegar completamente en herramientas como ChatGPT o Claude los procesos de investigación, análisis y aprendizaje, y recuperar hábitos como leer, investigar y desarrollar criterios propios.

Para la empresaria, la tecnología debe ser utilizada como una herramienta, pero la capacidad de análisis y la mentalidad continúan siendo fundamentales para construir proyectos sostenibles.

La conferencia como punto de encuentro con las nuevas generaciones

Estos planteamientos fueron parte del contexto de “La Jugada Maestra”, conferencia impartida por Marcilla en Playa del Carmen dentro de las actividades relacionadas con el Día Internacional de la Juventud.

El encuentro buscó acercar a jóvenes a experiencias prácticas relacionadas con emprendimiento, desarrollo profesional y construcción de proyectos personales.

Marcilla sostuvo que aceptó participar porque considera importante transmitir a las nuevas generaciones una visión menos idealizada de lo que significa ser empresario.

Más allá de hablar de éxito, su mensaje estuvo relacionado con la preparación, la disciplina, la capacidad de asumir riesgos y la responsabilidad que implica tomar decisiones financieras.

El debate que queda para Playa del Carmen

Las declaraciones de Marcilla abren una discusión que trasciende una conferencia para jóvenes: ¿qué tipo de crecimiento inmobiliario necesita la Riviera Maya y quién debe asumir la responsabilidad cuando un proyecto falla?

En una región donde el crecimiento turístico e inmobiliario continúa transformando el territorio, la discusión ya no se limita a cuánto se construye, sino a cómo se construye, quién responde por las inversiones y qué mecanismos existen para proteger el patrimonio de quienes compran.

Para Marcilla, Playa del Carmen, Cancún y Tulum tienen todavía un futuro promisorio. Pero ese futuro, desde su perspectiva, requiere actores inmobiliarios más responsables, autoridades con mayor capacidad de regulación y una ciudadanía más consciente del destino que está construyendo.

Y ahí está el verdadero desafío: que el crecimiento económico de la Riviera Maya no termine convirtiéndose en un costo para quienes confiaron en ella.

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