Playa del Carmen, Quintana Roo, 10 de enero de 2026. — Un fenómeno meteorológico conocido como surada provocó en los últimos días un recalé atípico de sargazo y basura marina en las costas de Playa del Carmen, alterando las condiciones naturales de las playas y generando un impacto ambiental y turístico en una de las principales zonas costeras del Caribe Mexicano.
De acuerdo con especialistas en dinámica costera, la surada ocurre cuando los vientos y corrientes marinas se dirigen directamente hacia la línea de playa, lo que favorece que materiales flotantes —como macroalga, plásticos, troncos y otros residuos— sean arrastrados desde mar abierto hasta la franja costera, a diferencia de los vientos del norte que normalmente los dispersan mar adentro.
Este tipo de recales fuera de temporada representa un reto ambiental relevante, ya que el sargazo, al descomponerse, genera emisiones de sulfuro de hidrógeno, afecta la fauna marina, la calidad del agua y la imagen turística, además de elevar los costos de limpieza y manejo de residuos sólidos en los municipios costeros.
Ante este escenario, el gobierno municipal de Playa del Carmen, encabezado por la presidenta Estefanía Mercado, informó que se mantiene un operativo permanente en todas las playas, con maquinaria pesada, cuadrillas de limpieza y personal operativo para atender de forma inmediata la acumulación de sargazo y desechos marinos.




La Secretaría de Medio Ambiente Sustentable y Cambio Climático, a cargo de Samantha Álvarez Hernández, explicó que este tipo de viento provoca que grandes volúmenes de macroalga y basura ingresen directamente a las playas, lo que obliga a intensificar las labores de retiro manual y mecánico para evitar su descomposición y contaminación de los arenales.
De manera paralela, se desarrolla un monitoreo marítimo en coordinación con la Secretaría de Marina, con el objetivo de activar oportunamente la instalación de barreras antisargazo antes de la temporada de mayor arribo, además de trabajar con hoteles que ya cuentan con infraestructura propia para la contención del alga.
Las acciones se realizan también en conjunto con la Secretaría de Medio Ambiente (SEMA) del Gobierno de Quintana Roo, reforzando la vigilancia ambiental y la respuesta operativa ante los cambios en las condiciones climatológicas y oceánicas, en un contexto donde el sargazo se ha convertido en uno de los principales retos ambientales y económicos del Caribe mexicano.
El recale atípico registrado en enero evidencia la creciente variabilidad climática y la necesidad de mantener estrategias preventivas y de respuesta rápida, para proteger tanto los ecosistemas costeros como la actividad turística de la región.


