Playa del Carmen, Quintana Roo, martes 22 de julio de 2026. La mortandad de cientos de peces registrada recientemente en las costas de Puerto Morelos es consecuencia de la disminución del oxígeno en el agua provocada por la descomposición del sargazo, un fenómeno que ha sido documentado científicamente en el Caribe desde hace varios años, explicó la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, Rosa Elisa Rodríguez Martínez.
La especialista señaló que el exceso de sargazo en proceso de descomposición modifica la calidad del agua y genera condiciones de hipoxia o anoxia —es decir, niveles extremadamente bajos o nulos de oxígeno— que afectan directamente a diversas especies marinas.
El fenómeno fue evidenciado recientemente por una empresa encargada de instalar barreras antisargazo en Puerto Morelos, donde se observaron numerosos peces muertos cerca de la costa, situación que motivó la intervención de especialistas y autoridades ambientales.

De acuerdo con la investigadora, estos eventos no son nuevos. Desde 2018, la comunidad científica ha registrado episodios similares en distintos puntos de Quintana Roo y otras regiones del Caribe. Incluso, un estudio publicado en 2019 documentó la muerte de organismos pertenecientes a 78 especies marinas afectadas por las condiciones generadas por el arribo masivo de sargazo.
Rodríguez Martínez explicó que las llamadas “calmas chichas”, periodos con escasa circulación del agua marina, favorecen la acumulación y putrefacción del sargazo, aumentando los efectos negativos sobre especies con poca movilidad, como pepinos de mar, crustáceos y otros organismos bentónicos.
Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente, Bienestar Animal y Movilidad Sustentable de Puerto Morelos informó que se trata de un fenómeno natural que se ha presentado en diversas costas del Caribe mexicano e internacional, particularmente durante la temporada de mayor recale de sargazo.
Un problema ambiental y de salud pública
La investigadora advirtió que el problema del sargazo va más allá del impacto visual o turístico. Diversas investigaciones han demostrado que estas macroalgas acumulan metales pesados y otros compuestos tóxicos durante su desplazamiento por el Atlántico, los cuales son liberados durante su descomposición.
Entre los principales riesgos se encuentra la emisión de gases derivados de la putrefacción del sargazo, así como la presencia de elementos como arsénico, que pueden representar un riesgo para la salud humana y animal cuando no existe un manejo adecuado del alga recolectada.
Además, especialistas han señalado que la exposición prolongada al sargazo en descomposición puede generar afectaciones dermatológicas, respiratorias y otros problemas asociados a la contaminación ambiental que produce este fenómeno.
Un desafío regional
La mortandad de peces registrada en Puerto Morelos vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las estrategias científicas y ambientales para el manejo integral del sargazo en Quintana Roo, un fenómeno que ya no puede abordarse únicamente desde la perspectiva turística.
Para los investigadores, el reto consiste en desarrollar políticas públicas que incluyan el monitoreo científico, mejores procesos de recolección y tratamiento del sargazo, así como estrategias regionales que permitan mitigar sus impactos ecológicos y sociales.
El Caribe mexicano enfrenta uno de los mayores desafíos ambientales de las últimas décadas, cuyos efectos alcanzan a los ecosistemas marinos, la economía turística y la salud pública de las comunidades costeras.

